martes, 21 de junio de 2011

Verano.. pero, qué?


   Los que me conocéis, sabréis que soy una chica que siempre está contenta, feliz, entusiasma, pero no es así.
   Me levanto, como todas las mañanas. Pero no es lo mismo. Algo cambió en el ambiente. Se oyen gritos y pisadas alegres temprano, sobre las 1O de la mañana. Miro a través de la ventana. Hace sol. En todas esas caritas felices y alegres, también hace sol. Pero llueve para mi. Diluvia. Es invierno, en mi. La verdad es que se ve algún que otro rayo de sol en momentos puntuales. Un pensamiento pesimista, quizá. ¿Razón? Envidia. Gran y maldita envidia. No tengo envidia de una persona, por como sea o deje de ser. Ni envidia de no poder ser como quiero ser, mientras que otras personas cambian tan drásticamente. Tengo envidia del amor. 


-No de las típicas parejas en las que sólo están por interés. 
-No de aquella chica que se fue con el que me gustaba.
-No de todo lo que estaréis pensando.


   Siento envidia de los enamorados. Me gustaría estar enamorada. Sé que no se quiere, que surge, pero lo quiero. Quiero saber que la persona que se enamore de mi, saber que es alguien que me quiere. Algunos pensaréis, pero, ¿para qué, si se sufre? Se sufre, sí. Pero cuando eres joven, todo te parece el fin del mundo, y no es así, sólo es el principio. 

   Si tuviera que estereotiparme, me incluiría en el grupo de "pagafantas". Para mi, esto significa que por ejemplo, ayudo a personas que me gustan, a salir con otras personas, siempre y  cuando sepa que está enamorado y tiene posibilidad. Intento ayudar en todo lo posible a personas con desamor, aunque no les conozca de nada. No suelo ser muy abierta en estos temas en persona, pero la escritura me abre. La mayoría de chicos, me ven como una hermana, que tampoco está mal, no digo que no, pero cuando se quiere ir más allá se quedan en blanco. 

  Supongo que cada uno tiene su mision en el mundo, y quizás  la mía sea hacer que los demás sean felices, aunque la gente piense que yo también, mientras lo oculto.