viernes, 18 de enero de 2013

Yo... yo no creo.

No pretendo herir las ideologías de nadie, ni imponer las mías.


        No creo en las autoridades. No creo que los policías ni guardia civiles ni los mismos presidentes del gobierno sean autoridades, porque creo que es muy conciso que el respeto que se les presenta a ellas hay que tenerlo a todos por igual. Por lo que no hay mayor o mejor trato. Por otro lado, hay que respetar su trabajo y acceder a lo que te pidan si eres sospechoso o has cometido algún delito o ilegalidad -en el caso de policías o guardia civiles- dado que es su labor. 

        No creo en un partido político que se opone al aborto por derecho a la vida pero que luego privatiza hospitales y complica el acceso a la sanidad para gozar de una salud plena al alcance de todos. Es como un vivir enfermizo.


        No creo que en el siglo XXI AÚN, se tengan que hacer revueltas por ataques directos a la dignidad de las personas. 

        No creo, tampoco, en los cuerpos de seguridad que atacan a palo limpio a personas por manifestarse limpiamente. Que un cuerpo de 'seguridad' agreda con violencia da ejemplo de la gente que lo ve.

       
          No creo en las banderas ni en los himnos. Y no quiere decir que no respete a la gente que no lo haga. Entiendo las personas que se sienten representadas por alguna de estas dos cosas, pero deshecho la idea de sentirte de una nacionalidad antes que una personas. El país sólo nos representa a nivel internacional. Antes que ser españoles, o ingleses, o alemanes, etc, somos personas y creo que es lo que importa. Primero tratar a otros como personas, y luego, viene lo demás. Me da mucha rabia que se ponga el valor de la patria por encima del de las personas de cualquier procedencia u opinión.

        No creo en los políticos como superiores. Y es que sólo son personas predispuestas de forma supuesta con capacidad de gobernar un país. Pero sólo son representantes. Quizás haría falta un jefe de estado con más capacidad moral aunque con menos de dirigir un país. 

       No creo en que la monarquía se lleve de forma obsesiva, debido a que creo que hay cosas que se deben dejar en el pasado.. porque pueden volver a eclosionar de forma repentina y cruel.

       No creo en un territorio donde darle con un cinturón a un perro sea ILEGAL, y llevar a un toro a la muerte sea LEGAL. Aquí me quiero detener un poco. Creo, - si no me equivoco - que los gladiadores ya no luchan con animales como en la antigua Grecia. Entiendo que sea una tradición los San Fermines y los encierros -sinceramente, no me percato de lo que ocurra después- pero no entiendo la 'tradición' y el 'arte' de ver matar a un animal en vivo. Sé que hay muchos presidentes, probablemente que hubiesen querido abolir este supuesto 'arte'... Pero su codicia les valía más que la compasión. No le deseo la muerte a ningún torero, ni el mal, pero es de las pocas cosas que no entiendo, matar a un animal, por arte. 


    El ser humano tiene una edad ya para ir tomando conciencia de lo que se tiene, de lo que se es y de lo que se cree. Hemos vivido cosas horripilantes, desde guerras, revueltas sangrientas, maltratos animales por avaricia hasta la mujer que, durante el momento que estás leyendo esto, está siendo violada en alguna parte del mundo. Quizás en tu misma ciudad. 

   No obstante, también hemos vivido cosas preciosas. Empezando por el descubrimiento del fuego, pasando por el paso de absolutismo a democracia hasta el bebé que está llegando al mundo ahora mismo. Y es que el ser humano es un ser maravilloso... que está en peligro de extinción. 

No quiero imponer mis ideologías, ni pretendo herir las de nadie. El detonante es la situación por la que pasa España, la cual la represento como una balanza;
      - Al aumentar la crisis financiera, disminuye la crisis moral de cada persona.
      - Al disminuir la crisis financiera, aumenta la crisis moral de cada político.

domingo, 13 de enero de 2013

Somos decisiones.

Las personas tomamos decisiones bajo una presión de opciones que nos sucumbe y nos persigue hasta que al fin debamos cumplir nuestro pacto con el destino. 

Somos interrogaciones abiertas que esperan reunirse con una interrogación cerrada. De eso va la vida, de buscar interrogaciones cerradas. Y es que cuando estás a punto de tomar decisiones... te miras al espejo y sólo ves eso. Una gran interrogación abierta. No hablo de un espejo normal, por dios, hablo de un espejo cognitivo de uno mismo, que nos conoce más que nosotros  mismos.

Basándome en el empirismo que muchos adjudican a la vida... he de decir que no soy partidaria de guiarte por el corazón. Ya lo decía la madre de Marcos en 'Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo'; el corazón está sobrevalorado. La gente debería sentir más con el esófago o con otras partes del cuerpo. Para mí la parte que deberíamos sentir más es la nariz. Sí, la nariz. Es con lo que tropezamos al besar a alguien, lo que permite saber si algo es bueno o malo mediante el olfato... La que permite inspirar fuertemente ante las pequeñas y grandes decisiones, o ante una mala noticia, o ante un momento antes de subir al escenario. 

Y es que tenemos tantas posibilidades de cada opción... 

sábado, 12 de enero de 2013

Gracias

         Te debo la vida. Y quiero empezar así porque creo que es verdad. No me has salvado ni una vez de la muerte literal, sinceramente, pero si de un posible fallecimiento de mis ilusiones. Creo que eso es lo más bonito por lo que se debería empezar. Has resucitado mi yo interior. Supiste dar color a cada ilusión mía. Te tragaste toda mi oscuridad tras esas noches no tan nostálgicas, dejándome penetrar a una claridad inmensa de luz. Luz de esperanza. Luz que traía la visibilidad de los polvos del ambiente... Esos polvos.. eras tú.

Los títulos siempre son lo más difícil.

          Creo que pocas personas saben realmente a lo que me refiero cuando digo que he sido concebida con un corazón nauseabundo. Un corazón impredecible, que transporta cada gota de sangre llena de dolor, sensibilidad, azar, impulsividad hasta la mismísima punta de los dedos de mi pie. Creo que todo el mundo sabe que esa sangre es venenosa, y creo que escribir, escuchar música y desahogarme con dos o tres personas amarillas es mi propia diálisis para limpiar esa sangre. 

         Hablo desde lo más profundo de mi melancólica alma envenenada de irracionalidad y contrariedad, me causaba tanta euforia -cual éxtasis- causar amor en la gente que me dejé de producir amor a mí misma. Pero a la vez soy muy narcisista. Creo que soy una persona-cebolla. En el fondo creo que todos los somos, y no soy la única que se señala a sí mism@ con esta entrada. Sé que no soy la primera que la hace, ni seré la última. . Yo creo en las almas envenenadas. No sé por qué existen. No deberían. Hacen daño. Pero... ¿qué pasa cuando tienes un corazón nauseabundo, un alma envenenada.

          No quiero recordarme. Ni si quiera me echo de menos porque nunca he llegado a ser yo. A todo el mundo le sale un 'yo real' de vez en cuando. Ese de vez en cuando se transcurre en tu casa, a solas. El 'yo real' lo aplico como el 'quién soy' de estar por casa. Sin maquillaje, sin arreglos, tranquila, sin peinar... Al natural, como la forma de ser que debido a nervios repentinos mentales o emocionales, que son tan pequeños que no llegamos a sentir no permitimos que los demás vean nuestro yo de estar por casa.

          Soy de esa minoría casi inexistente que sabe lo que es la inestabilidad emocional. Es bastante cruel cuanto a nosotros se refiere. Cada persona te define de una manera diferente.. pero eso sí, en los defectos están todos de acuerdo. No te controlas a ti misma. Es como estar drogada todo el tiempo. En un momento estás eufórica como pasiva, pasas de amar con locura a desear estar libre. Pasas de vivir en esta realidad a evadirte con tan sólo el primer pentagrama de una canción de tu grupo favorito. A veces duele saber que la gente es sincera con lo que critica sobre mí - a favor o contra - y tengo que aceptarlo... porque es la imagen que doy, pero no la que soy. Es decir, en verdad... ¿nadie me conoce? Creo que me deberían sorprender en mi casa a escondidas, con mi forma de ser de 'estar por casa'. 


         Llega lo nostálgico. Una agarrada de mano o un guiño por detrás del espejo. Sin embargo aún me hacen falta muchos recuerdos de muchas personas. Dormir. Junto a ellos. Verlos volver a la vida. Lo bonito para mí no es dormir.. sino despertarse. Siempre me ha gustado despertarme con la persiana abierta, con mi cuarto iluminado y eso sí, sin alergia. Pero puede que ahora haya creado otro tipo de alergia que no es al polvo de la almohada.

... Alergia a mí misma. A mi capa exterior. A la que todo el mundo ve y yo siento como, poco a poco, me va desgarrando, mezclándose mi alma envenenada, mi corazón nauseabundo... y bueno, mi mente, lo único que sigue siendo yo en estas últimas líneas. 

          Entonces... no sé qué título ponerle a mi vida. Escribirla es sencilla. Contarla, también... Pero los títulos siempre son lo más difícil.