Entonces llegamos al punto en el que se cambia la historia desde el principio y nos quedamos un poco confusos. Propuestos a pensar, tenemos un objetivo. Sí. Pero mientras lo buscamos, podemos encontrar lo que considerábamos nuestra pasión. En el camino, la más preciosa de las piedras puede estar tirada en el medio. Y brilla tanto, que no hace falta llegar al final para ver qué nos depara.