viernes, 4 de octubre de 2013

El sexto sentido de él, era ella.

Ella no le creía. No creía sus palabras, ya que se mezclaban con el viento y llegaban sólo lo que a él le interesaba. No creía su mirada, la cual era eclipsada por sus mentiras. No creía su sonrisa... pequeña fuente de nostalgia en algún día sincera, pero, sobretodo, no creía en sus sentimientos. Más bien, la forma en los que él los expresaba. Él sabía esconder en las más penumbras esquinas de su vida a éstos, pero ella le conocía tanto, pero tanto, que siempre daba con ellos. Él los cubría con una cortina de falacia que ella era capaz de penetrar con su sentido. Ella era su sexto sentido.

Él la obligó a marcharse. Ella sabía que él no estaba bien, que era un Quirrell (personaje de Harry Potter) de la vida, tapando su 2º cara con un turbante opaco... que sólo los rayos X del amor de ella podía percibir. Los sentimientos son un arma poderosa. Si los tienes tú, puedes hacerlos para elevar la felicidad del otro a una considerada altura... por otro lado, pueden tirarte desde una considerada altura.

Ella sabía que él no había dejado de quererla. Ella tampoco a él. Ella sabía que había encontrado a un puzzle. No a una pieza del puzzle, sino a LA pieza del puzzle de su vida, por lo menos, hasta el día de hoy. Encajaban a la perfección. 

Y ese es nuestro problema. Cuando algo en caja, cuando sabemos que en un futuro seguirá encajando, lo dejamos, y realizamos otras actividades que también nos hacen felices... Pero no nos damos cuenta de que en la vida te llueve... y esto altera la forma de las piezas del puzzle, haciendo así, que en un futuro, nunca encajen.. que sean piezas imperfectas.

Pero sé que ellos harán una cosa. No se hablarán, ni se verán, ni sabrán nada el uno del otro hasta un tiempo. Pero ambos saben que compartirán el toldo para que estas piezas no cambien su forma, y volver a ser, al fin, piezas que encajen, celladas y con candado. 


¿Y la llave? La llave no existirá... porque, en estos casos, la llave nunca fue, ni será, un sentido. Ellos formarán ese juicio.

jueves, 22 de agosto de 2013

Carta a un desamor ll

"Eres un gran hombre. Pero la raza humana pone a prueba a las armas del amor... qué duro. Ignoras el dolor, y, sobre todo el rencor que me quema el estómago al volar millones de mariposas radiactivas.. al sentir que ya no estás en mi vida por mis complejos, mi desgana, mi caprichería, mi ceguera.. Pero antes de cortar de raíz todo puro contacto, te envío esta carta. Quiero recordarte el 29 de enero de 1992... aquel banco... qué mágico banco. Te miraba, mi mente dudaba si harías lo mismo, pero no había ni ademán de tan si quiera intento de una mirada por parte tuya. 

Pensé que nunca te fijarías en una chica como yo... y la verdad es que no sé como lo hiciste. Aún estoy perpleja por tu elección... o la de tu corazón. Pero pasó. Simple y llanamente sucedió... y ahí me cambió la vida por completo. Veo lo que fuimos.. lo que éramos, la magia que repartíamos entre nosotros y la que creábamos en la sociedad... magia que el mago Destino arrebató cruelmente. Cuesta deshacerse de lo que uno siempre quiere. 

Muchas veces somos egoístas, pensamos que no nos hace falta algo hasta que lo botamos a la papelera... entonces, un día, nos acordamos de ese 'algo' y corremos a buscarlo. Y lo encontramos... pero... roto, desgarrado, imposible de volver a juntarlo. Hubo un día clave que desencadenó esta p*** m*****... un 3 de febrero.. un maldito TRES de febrero, pero del año siguiente. Un miedo de la infancia, que al parecer estaba muerto, resultó estar en coma y avivarse como incendio en una ola de calor... los miedos, los putos miedos. Un miedo que no tenía que ver nada con nosotros... pero que me trastornó... los miedos son golpes fuertes de la vida.. y más cuando se transforman en fobias. 

Es cierto que nunca fui gran amante del amor, pero siempre estaba en mí presente.. me había dañado tanto. Pero el miedo y mis complejos con mi ser me achicaban.. cada vez más.. y más... y más... hasta que me volví demasiado pequeña para quererte. Y mi amor, a la par, se volvió de mi tamaño. ¿A quién iba a querer sin antes quererme a mí misma? Aún así, te quería... pero no era partidaria de seguir amargándote... Sin embargo, no puedo echarme la culpa, las cosas en la vida pasan. Todo se supera..

Doy gracias al mundo por ponerte a mi lado... pero también le guardo rencor por arrebatarte tan rápido. Ojalá cuando oyera un autobús se oyera un timbre al momento... esa parada está tan cerca de mi casa que fácilmente llegabas... Ojalá desde mi habitación, se oyera tu voz conversando con los presentes en el salón y contiguamente vinieras.. Ojalá un buenas noches como la luna, o un buenos días como el sol... Ojalá otro "te amo"... ojalá, me quisieras. Pero supongo, que si te quiero, debería alejarme de ti. Quizás nos volvamos a cruzar, alguna vez... pero por ahora, hasta aquí, nuestro último contacto..."

martes, 6 de agosto de 2013

Metas

Nos ponemos metas; fines de luchas positivos,  de los cuales sólo esperamos nuestra 'merecida' felicidad. Luchamos y luchamos para un fin... pero.. ¿y en el camino? ¿Nos aflojamos como galletas bajo la lluvia? ¿Nos convertimos en marionetas del pasado y del dolor de la guerra contra nosotros mismos para alcanzar ese dicho objetivo...? 

Yo creo que esperamos mucho de las metas. Podemos  Vamos a idealizar que el fin de una meta se llame "rojo". Refiriéndonos a la escala de colores, comprobamos que el rojo tiene muchas tonalidades; ..(a las que llamaremos como cada paso que vamos dando) así que...¿ ¿qué pasa, si en el camino nos damos cuenta que adoramos el color vino, el magenta,  el amapola...? Es decir, ¿qué pasa si vemos que el paso donde estamos nos da la suficiente felicidad como para tener que alcanzar una meta? Es cierto que acabar las cosas que nos proponemos nos hace felices, alcanzar nuestros propósitos que nos hemos marcado tras miles de suspiros y resignación... pero quizás el camino sea lo bonito, quizás sea lo que de verdad nos guste; quizás lo que nos guste sea luchar, sentir la adrenalina de darlo todo, de saber que puedes perder.. o ganar.. no sólo de sentir que tienes algo que te ha costado y eres feliz.. una lucha -positiva- constante...

Y es que intentamos matar el tiempo, pero sin darnos cuenta que el tiempo nos matará a nosotros.. si intentamos llegar a una meta siempre, sin disfrutar del camino, de esas tonalidades hasta llegar a nuestro "color"... no apreciaremos la vida porque quizás nunca lleguemos a esa meta; quizás nos rindamos sin ver lo bien que hemos reído, disfrutado, enamorado...  Pues algo de eso me pasa.

Y es que quizás es mejor la trama del desenlace. Quizás yo quiera sentir como si mi meta ya la hubiese alcanzado, disfrutar de todo lo máximo posible, sentir que todo está bien y estable... cuando aún estoy por el por el rosa palo en la paleta de colores del rojo... Y es que estoy disfrutando de lo que estoy consiguiendo; lo poquísimo que me están danado, lo voy guardando... quizás en un futuro esos recuerdos sean los que me den fuerza.... ¿Pero por qué? Pues porque quizás nunca haya desenlace. Quizás sea como una de esas grandes películas que la cagan con el final, dando pie a otra parte que nunca se rodó ni rodará... Debemos apreciar las pocas tonalidades... yo siento que todo ya está tan estable... que estamos tan bien... que de verdad hay algo más que hace un par de semanas. ¿Y es mentira? Seguramente. Pero lo disfruto, lo poco. Disfruto lo que el destino me permita... lo que tu corazón también. De las sonrisas y miradas... de los besos sellados. Intento recoger todos los palos que me da la vida de mi camino... para algún día hacer una balsa, grande y resistente, y correr todos los ríos de mi mundo sola... o contigo. Eso ya lo decides tú.

viernes, 5 de julio de 2013

Todo lo que podríamos haber sido

A veces sentimos que hay canciones hechas por otros pero dedicadas y pensadas para y por nosotros. Creo que en este momento de mi vida estas dos siguientes canciones de un gran músico son las que más se acercan a mi repugnante momento exacto. He escrito parte de las canciones con las que más me siento identificada.



Mi paracaídas


''Cruzará en mi pecho la palabra tarde''

''Llamaré y te colgaré sin contestarte... si mi ropa no te deja de querer''

''¿Y ahora quién podrá entender, y ahora dime quién va a ser mi otro cuerpo, mi otra piel, mi equilibrio mi equipaje [...] ¿Quién va a ser mi playa en Madrid [...] mi copa rota, mi próximo verano y mi herida? ¿Quién va a ser mi paracaídas?"

"Le explicaré el fuera de juego a mis nuevos amantes... como ya hice contigo mucho antes"


2º Las cosas que no pude responder. 

He decidido poner toda la letra porque me parece que alcanza todas las características de mi situación.

¿Por qué aún sientes dentro de tu pecho solo sus latidos de mi cuerpo?
¿Por qué no dejo de sentir que todavía formas parte de mi piel?
 ¿Por qué decides que te quieres volver loca cuando yo me he vuelto cuerdo?
¿Por qué ayer se acabo y porque mañana lo podemos resolver?
¿Porque las cosas que arreglamos acostados la rompemos con palabras,
porque siempre que digo adiós el corazón me dice inténtalo otra vez?

¿Por qué parece que solo nos entendemos con las luces apagadas?
Mi piel no sabe calcular bien la distancia que debemos mantener.

El corazón es un alumno limitado, que nunca aprende
El corazón, siempre la misma asignatura para septiembre 

¿Por qué esta claro el amor, siempre resiste mucho más de lo que dura?
¿Por qué hay cuestiones en mi piel que solo puede respondérmelas tu piel?
¿Por qué la ruta que escogimos no perdona y siempre hay una nueva curva?

¿Por qué hacemos cosas que juramos que no llegaríamos a hacer?
¿Por qué si sientes lo de antes tus ojos me dicen ya no me haces falta?
¿Por qué si siento lo de siempre no me atrevo a decirte quédate?
¿Por qué será que la felicidad ya nunca nos devuelve la llamada?
Creo que llamaré a esta canción las cosas que no pude responder.


domingo, 30 de junio de 2013

Cuando un mundo se desmorona.



Recomiendo poner la canción mientras se lee. Da un toque más 'mágico'.


Quizás no haya más futuro del que el 'ahora' nos presenta. Quizás todo sea igual, que nada cambie... Quizás no vuelva a levantarme con tus sonrisas. Quizás anhele los aromas que repudiaba... 

No sé qué es preferible en cuanto me pongo a analizar... Saber que quizás el pasado nunca vuelva, o que quizás vuelva... Pienso que es mejor coger un futuro con fuerzas, con optimismo... No querer a mi 'yo' del pasado. Sentir que todo ha acabado no es siempre lo peor... 

Sentir que el mundo se desmorona significa que hay que coger fuerzas para reconstruirlo... Yo no vuelvo a pensar en quedarme sentada en los escombros... Para construir un mundo, hay que poner el primer ladrillo, trozo de tierra, trozo de cielo, nube, la primera gota de lluvia... la primera sonrisa, ¿no? No sé por donde empezar. Sin embargo, siempre tendrá cosas de mi pasado.. Entonces, ¿por qué no empezar por esas fragancias que rechazaba, cuando ahora los necesito más que nunca? Colocar dos grandes estrellas verdes en el cielo.. Que alumbraron mi camino durante mi pasado... Quizás también coloque solamente árboles que produzcan piñas y cocos... que me alimentaron en amor también. Un mar con sabor a eucalipto, suave... y que toda la comida sean sólo almendras. Tan solo; luces rojas.. que rodearon mi mundo en los momentos más bonitos... Momentos que se repetirán con más águilas, más árboles, más flores, más leones... Pero nunca con la misma especie. Los miedos, que se queden fuera, por favor. Se quedarán en lo más alto del muro, donde no pueda llegar... pero subiré, aunque me caiga para detrás y me destroce y los quitaré del medio. Te hacen perder cosas; fueron unos de las causas que hicieron decaer mi mundo... Es tan duro vivir con miedo; da tanto placer superarlo. Sin embargo, sólo pido que en el mundo reine la suavidad, la dulzura y la ternura... el temperamento y el cabezonerío también, no podría una vida sin ellos. Enfados que se van en minutos... eso sí que es vida.

Cuando le dices al mundo que todo está acabado... sólo se ha acabado un 10% de tu vida para ti, según tus pensamientos y sensaciones... Pero no es así. Cuando somos jóvenes todo nos parece el fin del mundo.. pero no es así, es sólo el principio. Y hay que asumirlo. Hay muchas formas de asumirlo; a los   
cuarenta años, con una vida desperdiciada pensando en: ''que hubiera pasado si...'' o ''que hubiera hecho si yo...''. O también, hacerle frente a las cosas.. no  hace falta que le sonría a la gente, pero por favor, tengo que sonreírme a mí misma. Tener seguridad... de mí y mi futuro. Que los buenos pensamientos sean el cemento que construya ese mundo.. Que solo reinen los suspiros de alivio y de tranquilidad... porque las respiraciones bruscas tirarían esta construcción. ¿Las palabras? Suaves... al igual que su tono... Ay, su tono. Necesitamos personas que no nos hablen por encima del viento... ni por encima de los susurros de los pájaros. Que si nos griten, sea al corazón.. y que si nos insulten, nos miren a los ojos... y veremos si lo dicen de verdad...

Hay cosas que quizás mi nuevo mundo no podrá adoptar aún; el verdadero amor, la verdadera amistad, la verdadera alegría... Pero habrá una persona que me guiará bien por el camino; me llenará sola, me sonreirá sola, me abrazará sola, me llorará sola, me hará fuerte sola... Porque en mi mundo las personas vienen, se van... pero no se quedarán para siempre... Esa persona, sólo seré yo.

martes, 18 de junio de 2013

Mi 'realidad' a tristes y pequeños rasgos.

Hoy me gustaría escribir de forma subjetiva sobre el modo que yo veo la vida, mejor dicho, la realidad. Escribo esta entrada con objeto de, si alguien puede intentar compartir mi opinión, y si pueden, hacerme ver la vida de otra manera.

Desde que era chiquita, me he preguntado qué somos, de dónde venimos... etc. Siempre que lo pensaba me venía una sensación extraña al cuerpo, por lo que sacudía mi mente rápidamente para olvidarlo.

Mi opinión sobre la realidad es que no existe, y si existe, es relativamente individual para cada uno. Sólo existe lo que vemos en el presente, en el ahora, en estas líneas... Eso me da a pensar que vivimos solos. Las personas, acontecimientos y demás que nos rodean son sólo parte de nuestra realidad que es sólo nuestra. Por ejemplo; un amigo que viva en Barcelona. Tu hablas con él por whatssap, tuenti, pero.. ¿es realmente real? ¿es realmente algo existente? ¡No tenemos pruebas! Es más... si nos dieran pruebas sería como una trampa que nos pone nuestra propia realidad, para que pensamos que convivimos con personas... pero, ¡no!  Como no podemos ser dos personas al mismo tiempo, no podemos descifrar la clave de la realidad en conjunto con demás seres humanos. Cada película, frase, sonrisa... están puestas precisamente para nosotros; una fuerza superior a la nuestra, una energía... Un algo que quizá ni exista porque quizá nosotros ni existimos. Un ejemplo: Si viniera la persona más filosófica del mundo y te diera cien mil argumentos para hacerte pensar que la realidad existe... ¿cómo estamos seguros que ese hombre, que nos cuenta eso, existe? ¿somos él? Nos puede tocar... le podemos oír.. pero es que nadie ha definido claramente la realidad. ¿Darwin y su evolución, quizá? ¿La teoría del Big Ban? ¡Quizá sean sólo patruñas que nuestra vida 'no real' quiere hacernos creer! Quizá sea todo como un cuento... La realidad es algo tan debatido y curioso como la muerte... 

También pienso que toda esa dimensión en la que no nos encontramos en un determinado momento no existe. Sólo existe el ahora y el ya. Imagina que te vas de vacaciones durante un mes, y en tu casa no habita nadie. Ese espacio no es observado por ti(y aunque lo fuera, quizás sea también un invento de lo 'no real'... No puedes afirmar por muy real que te lo imagines en tu cabeza, ni si quiera si alguien te dice 'estuve en tu casa' puedes afirmarlo... porque esa persona quizás tampoco sea real. Lo real es el momento, el campo de visión, lo que oyes, lo que sientes... pero es sólo individual.

Esta visión sobre el mundo real tiene tres aspectos; uno negativo menor, el positivo otro negativo mayor. El negativo es que da igual lo que hagamos, da igual lo que digamos a alguien, si ofendemos, si engañamos.. porque pensamos que si la otra persona no existe, no sufre, sólo pensaríamos en nosotros... por lo que si la realidad existiese estaríamos amargando la realidad de otro ser. El aspecto positivo es que nos sentimos libres. Vale que tengamos cada cosa preparada para nosotros... pero puedes cambiar todo, sentir todo lo que quieras en el momento que quieras. Y por último, el aspecto negativo mayor. Pienso que es peor que el primero porque es el aspecto de sentirnos solos. De que estamos solos en el mundo. Que nadie a tu alrededor existe; el atrezzo de la vida. Te alegran, te entristecen, te emocionan, te decepcionan... pero no sabes si realmente existen.

Para acabar, dejo una cuestión. ¿Qué somos? ¿Seguro que evolucionamos de una especie? ¿Seguro que no nacimos ayer? ¿Seguro que la Historia es tal y como nos la cuentan... o es una invención de esa energía que crea nuestra realidad....?


viernes, 18 de enero de 2013

Yo... yo no creo.

No pretendo herir las ideologías de nadie, ni imponer las mías.


        No creo en las autoridades. No creo que los policías ni guardia civiles ni los mismos presidentes del gobierno sean autoridades, porque creo que es muy conciso que el respeto que se les presenta a ellas hay que tenerlo a todos por igual. Por lo que no hay mayor o mejor trato. Por otro lado, hay que respetar su trabajo y acceder a lo que te pidan si eres sospechoso o has cometido algún delito o ilegalidad -en el caso de policías o guardia civiles- dado que es su labor. 

        No creo en un partido político que se opone al aborto por derecho a la vida pero que luego privatiza hospitales y complica el acceso a la sanidad para gozar de una salud plena al alcance de todos. Es como un vivir enfermizo.


        No creo que en el siglo XXI AÚN, se tengan que hacer revueltas por ataques directos a la dignidad de las personas. 

        No creo, tampoco, en los cuerpos de seguridad que atacan a palo limpio a personas por manifestarse limpiamente. Que un cuerpo de 'seguridad' agreda con violencia da ejemplo de la gente que lo ve.

       
          No creo en las banderas ni en los himnos. Y no quiere decir que no respete a la gente que no lo haga. Entiendo las personas que se sienten representadas por alguna de estas dos cosas, pero deshecho la idea de sentirte de una nacionalidad antes que una personas. El país sólo nos representa a nivel internacional. Antes que ser españoles, o ingleses, o alemanes, etc, somos personas y creo que es lo que importa. Primero tratar a otros como personas, y luego, viene lo demás. Me da mucha rabia que se ponga el valor de la patria por encima del de las personas de cualquier procedencia u opinión.

        No creo en los políticos como superiores. Y es que sólo son personas predispuestas de forma supuesta con capacidad de gobernar un país. Pero sólo son representantes. Quizás haría falta un jefe de estado con más capacidad moral aunque con menos de dirigir un país. 

       No creo en que la monarquía se lleve de forma obsesiva, debido a que creo que hay cosas que se deben dejar en el pasado.. porque pueden volver a eclosionar de forma repentina y cruel.

       No creo en un territorio donde darle con un cinturón a un perro sea ILEGAL, y llevar a un toro a la muerte sea LEGAL. Aquí me quiero detener un poco. Creo, - si no me equivoco - que los gladiadores ya no luchan con animales como en la antigua Grecia. Entiendo que sea una tradición los San Fermines y los encierros -sinceramente, no me percato de lo que ocurra después- pero no entiendo la 'tradición' y el 'arte' de ver matar a un animal en vivo. Sé que hay muchos presidentes, probablemente que hubiesen querido abolir este supuesto 'arte'... Pero su codicia les valía más que la compasión. No le deseo la muerte a ningún torero, ni el mal, pero es de las pocas cosas que no entiendo, matar a un animal, por arte. 


    El ser humano tiene una edad ya para ir tomando conciencia de lo que se tiene, de lo que se es y de lo que se cree. Hemos vivido cosas horripilantes, desde guerras, revueltas sangrientas, maltratos animales por avaricia hasta la mujer que, durante el momento que estás leyendo esto, está siendo violada en alguna parte del mundo. Quizás en tu misma ciudad. 

   No obstante, también hemos vivido cosas preciosas. Empezando por el descubrimiento del fuego, pasando por el paso de absolutismo a democracia hasta el bebé que está llegando al mundo ahora mismo. Y es que el ser humano es un ser maravilloso... que está en peligro de extinción. 

No quiero imponer mis ideologías, ni pretendo herir las de nadie. El detonante es la situación por la que pasa España, la cual la represento como una balanza;
      - Al aumentar la crisis financiera, disminuye la crisis moral de cada persona.
      - Al disminuir la crisis financiera, aumenta la crisis moral de cada político.

domingo, 13 de enero de 2013

Somos decisiones.

Las personas tomamos decisiones bajo una presión de opciones que nos sucumbe y nos persigue hasta que al fin debamos cumplir nuestro pacto con el destino. 

Somos interrogaciones abiertas que esperan reunirse con una interrogación cerrada. De eso va la vida, de buscar interrogaciones cerradas. Y es que cuando estás a punto de tomar decisiones... te miras al espejo y sólo ves eso. Una gran interrogación abierta. No hablo de un espejo normal, por dios, hablo de un espejo cognitivo de uno mismo, que nos conoce más que nosotros  mismos.

Basándome en el empirismo que muchos adjudican a la vida... he de decir que no soy partidaria de guiarte por el corazón. Ya lo decía la madre de Marcos en 'Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo'; el corazón está sobrevalorado. La gente debería sentir más con el esófago o con otras partes del cuerpo. Para mí la parte que deberíamos sentir más es la nariz. Sí, la nariz. Es con lo que tropezamos al besar a alguien, lo que permite saber si algo es bueno o malo mediante el olfato... La que permite inspirar fuertemente ante las pequeñas y grandes decisiones, o ante una mala noticia, o ante un momento antes de subir al escenario. 

Y es que tenemos tantas posibilidades de cada opción... 

sábado, 12 de enero de 2013

Gracias

         Te debo la vida. Y quiero empezar así porque creo que es verdad. No me has salvado ni una vez de la muerte literal, sinceramente, pero si de un posible fallecimiento de mis ilusiones. Creo que eso es lo más bonito por lo que se debería empezar. Has resucitado mi yo interior. Supiste dar color a cada ilusión mía. Te tragaste toda mi oscuridad tras esas noches no tan nostálgicas, dejándome penetrar a una claridad inmensa de luz. Luz de esperanza. Luz que traía la visibilidad de los polvos del ambiente... Esos polvos.. eras tú.

Los títulos siempre son lo más difícil.

          Creo que pocas personas saben realmente a lo que me refiero cuando digo que he sido concebida con un corazón nauseabundo. Un corazón impredecible, que transporta cada gota de sangre llena de dolor, sensibilidad, azar, impulsividad hasta la mismísima punta de los dedos de mi pie. Creo que todo el mundo sabe que esa sangre es venenosa, y creo que escribir, escuchar música y desahogarme con dos o tres personas amarillas es mi propia diálisis para limpiar esa sangre. 

         Hablo desde lo más profundo de mi melancólica alma envenenada de irracionalidad y contrariedad, me causaba tanta euforia -cual éxtasis- causar amor en la gente que me dejé de producir amor a mí misma. Pero a la vez soy muy narcisista. Creo que soy una persona-cebolla. En el fondo creo que todos los somos, y no soy la única que se señala a sí mism@ con esta entrada. Sé que no soy la primera que la hace, ni seré la última. . Yo creo en las almas envenenadas. No sé por qué existen. No deberían. Hacen daño. Pero... ¿qué pasa cuando tienes un corazón nauseabundo, un alma envenenada.

          No quiero recordarme. Ni si quiera me echo de menos porque nunca he llegado a ser yo. A todo el mundo le sale un 'yo real' de vez en cuando. Ese de vez en cuando se transcurre en tu casa, a solas. El 'yo real' lo aplico como el 'quién soy' de estar por casa. Sin maquillaje, sin arreglos, tranquila, sin peinar... Al natural, como la forma de ser que debido a nervios repentinos mentales o emocionales, que son tan pequeños que no llegamos a sentir no permitimos que los demás vean nuestro yo de estar por casa.

          Soy de esa minoría casi inexistente que sabe lo que es la inestabilidad emocional. Es bastante cruel cuanto a nosotros se refiere. Cada persona te define de una manera diferente.. pero eso sí, en los defectos están todos de acuerdo. No te controlas a ti misma. Es como estar drogada todo el tiempo. En un momento estás eufórica como pasiva, pasas de amar con locura a desear estar libre. Pasas de vivir en esta realidad a evadirte con tan sólo el primer pentagrama de una canción de tu grupo favorito. A veces duele saber que la gente es sincera con lo que critica sobre mí - a favor o contra - y tengo que aceptarlo... porque es la imagen que doy, pero no la que soy. Es decir, en verdad... ¿nadie me conoce? Creo que me deberían sorprender en mi casa a escondidas, con mi forma de ser de 'estar por casa'. 


         Llega lo nostálgico. Una agarrada de mano o un guiño por detrás del espejo. Sin embargo aún me hacen falta muchos recuerdos de muchas personas. Dormir. Junto a ellos. Verlos volver a la vida. Lo bonito para mí no es dormir.. sino despertarse. Siempre me ha gustado despertarme con la persiana abierta, con mi cuarto iluminado y eso sí, sin alergia. Pero puede que ahora haya creado otro tipo de alergia que no es al polvo de la almohada.

... Alergia a mí misma. A mi capa exterior. A la que todo el mundo ve y yo siento como, poco a poco, me va desgarrando, mezclándose mi alma envenenada, mi corazón nauseabundo... y bueno, mi mente, lo único que sigue siendo yo en estas últimas líneas. 

          Entonces... no sé qué título ponerle a mi vida. Escribirla es sencilla. Contarla, también... Pero los títulos siempre son lo más difícil.