Yo creo que esperamos mucho de las metas. Podemos Vamos a idealizar que el fin de una meta se llame "rojo". Refiriéndonos a la escala de colores, comprobamos que el rojo tiene muchas tonalidades; ..(a las que llamaremos como cada paso que vamos dando) así que...¿ ¿qué pasa, si en el camino nos damos cuenta que adoramos el color vino, el magenta, el amapola...? Es decir, ¿qué pasa si vemos que el paso donde estamos nos da la suficiente felicidad como para tener que alcanzar una meta? Es cierto que acabar las cosas que nos proponemos nos hace felices, alcanzar nuestros propósitos que nos hemos marcado tras miles de suspiros y resignación... pero quizás el camino sea lo bonito, quizás sea lo que de verdad nos guste; quizás lo que nos guste sea luchar, sentir la adrenalina de darlo todo, de saber que puedes perder.. o ganar.. no sólo de sentir que tienes algo que te ha costado y eres feliz.. una lucha -positiva- constante...
Y es que intentamos matar el tiempo, pero sin darnos cuenta que el tiempo nos matará a nosotros.. si intentamos llegar a una meta siempre, sin disfrutar del camino, de esas tonalidades hasta llegar a nuestro "color"... no apreciaremos la vida porque quizás nunca lleguemos a esa meta; quizás nos rindamos sin ver lo bien que hemos reído, disfrutado, enamorado... Pues algo de eso me pasa.
Y es que quizás es mejor la trama del desenlace. Quizás yo quiera sentir como si mi meta ya la hubiese alcanzado, disfrutar de todo lo máximo posible, sentir que todo está bien y estable... cuando aún estoy por el por el rosa palo en la paleta de colores del rojo... Y es que estoy disfrutando de lo que estoy consiguiendo; lo poquísimo que me están danado, lo voy guardando... quizás en un futuro esos recuerdos sean los que me den fuerza.... ¿Pero por qué? Pues porque quizás nunca haya desenlace. Quizás sea como una de esas grandes películas que la cagan con el final, dando pie a otra parte que nunca se rodó ni rodará... Debemos apreciar las pocas tonalidades... yo siento que todo ya está tan estable... que estamos tan bien... que de verdad hay algo más que hace un par de semanas. ¿Y es mentira? Seguramente. Pero lo disfruto, lo poco. Disfruto lo que el destino me permita... lo que tu corazón también. De las sonrisas y miradas... de los besos sellados. Intento recoger todos los palos que me da la vida de mi camino... para algún día hacer una balsa, grande y resistente, y correr todos los ríos de mi mundo sola... o contigo. Eso ya lo decides tú.
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