domingo, 14 de diciembre de 2014

Despedida del año

Supongo que las épocas han cambiado. Actualmente vivimos en la época de "palabras en el aire", promesas que se quedan en el cielo sin llegar a formarse nubes para precipitar en nosotros, que se reabsorben como si nada hubiera asado... La época de la palabrería barata, que para prometer algo de verdad,  el sello que utilizamos para otorgar veracidad al asunto es un muñeco amarillo guiñando un ojo, un corazón o un dedo pulgar hacia arriba. 

Vivimos en la etapa de "yo no creo en el amor, yo soy capaz de no sentir". Creo que si Empédocles levantara la cabeza, se sentiría igual de confuso que yo. Para él, hay dos fuerzas que mueven el mundo: el amor y el odio. El amor, parece ser, bien que lo menospreciamos, ni lo tomamos en serio, ala, a la torera. Promesas de amor tintadas de hipocresía. Pero de odio bien que sabemos. Es gracioso. El amor es un sentimiento que nos hace sentir bienestar, el odio, todo lo contrario (venganza aparte). Pero tenemos lo que hay que tener, y nos aplaudimos por ello, de ser capaces de prometer pseudoamor a la cara, y luego esconder verdadero odio a las espaldas, que muchas veces se dualizan en una misma situación. 

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Supongo que el huracán del ego es el que arrasa con todas las promesas. Cuando vemos que lo que prometimos llega un momento que no nos interesa, ya puede haber un día completamente soleado que habrá huracán a gusto del individuo. De golpe. A apagar el fuego de una sola vez. Y eso es controlable si es un conato pequeño. Pero siempre llegará el momento en que sean hectáreas y hectáreas de fuego... y será tan incontrolable que te quemarás tú solo intentando apagarlo. 

Vivimos en la sociedad de los brutos. De decir que sí a todo, de intentar venderle nuestro piso "lujoso" a personas que al principio no están convencidas, y, por ello, utilizar el chantaje emocional de "puede que en un futuro te arrepientas". Pero ese piso "lujoso" no es más que el desván de un piso abandonado de aquel pueblo de quién sabe dónde. Prometemos cosas que no tenemos, muchas veces, que sabemos que no vamos a tener. Y no lo he entendido. Es cierto que a veces prometemos cosas y luego nos sale mal, pero créanme cuando se nota cuando alguien se equivoca, y cuando se nota que el ego de una persona es tan, tan grande, que posee su propia gravedad, arrastrando todo a su alrededor y engulléndolo como un agujero negro. Espero que ese agujero negro sea lo suficientemente amplio como para que los mismos individuos se absorban en ellos mismos, y vean lo mal que se siente caer en las garras del egoísmo ajeno, del engaño, de la hipocresía. 


Digamos que esta entrada no es más que mi despedida del año y mi agujero negro, ese agujero que acaba de engullir a todas esas personas que espero que se queden absorbidas en este 2014, que sean, simplemente, cicatrices del pasado.



Sólo espero que este 2015, las sonrisas, la esperanza, el ímpetu o la alegría no caigan en sacos rotos o organismos alérgicos a los mismos. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

¿Tauromaquia?

        Siempre he estado en contra de la tauromaquia, y nunca he entendido por qué vivo en un país donde una patada a un perro es maltrato animal y está recogido como delito, mientras hay personas que se hacen de oro matando de las formas más atroces (con banderillas, incendiando cuernos, etc) a toros. Nunca entenderé eso al parecer, sin embargo, hoy voy a razonarlo un poco más.
      
        Antes de que algunos fieles me tachen de activista, perroflauta e ignorante, he intentado buscar información objetiva (wikipedia, para los mortales, y algún vídeo tanto a favor como en contra para contrastar opiniones) de lo que es la tauromaquia (en general en España) para no crear una opinión vacía. 

      Resumiendo. En esta búsqueda encontré "argumentos" (verificados) como "La tauromaquia es una tradición", "da empleo a muchas personas", "los toros también se matan para servir como alimento y en peores condiciones". Es evidentes que son hechos, aunque ya tanto como argumentos me los cuestiono. Pero voy a intentar razonarlos bajo mis principios y valores. 

A) Argumento 1: "La tauromaquia es una tradición"

      La tauromaquia lleva ejerciéndose desde el siglo Xll, es cierto, plena Edad Media... y en oposición con lo que han querido aclarar muchos fieles, las corridas de toro, por ejemplo, no tratan de un "hombre contra el toro", dado que si nos remontamos un poco a la historia, cuando el torero, que iba a caballo en ese entonces, se veía incapacitado por X razón de matar al toro, delegaba la responsabilidad de hacerlo a los que se encontraban de pie, en ocasiones distrayendo al toro para facilitar su ataque. Actualmente, si un torero es herido, no se le deja en medio de la plaza como sería justo en un "torero contra toro", si no que se le retira y en ocasiones, ya otro se encarga de la muerte del animal. Con esto NO estoy diciendo que esté a favor de la muerte de una persona, si no de que los hechos se digan tal y como son. Las tradiciones NO son argumentos para justificar un hecho donde se quite una vida, tanto de un animal como de una persona. 

       Vaya. Estamos en pleno siglo XXl. Hemos tirado abajo en un siglo tradiciones irracionales que parecían verdades inamovibles debido al tiempo que han permanecido, -desde el inicio de la historia- como los derechos de las mujeres, o la prohibición de lo que viene a ser hoy "pena de muerte". Pensar que la mujer era inferior también era "tradición" hasta el siglo pasado, pero al ser algo que nos parece tan sin sentido, se ha luchado y se ha desbancado una "tradición" como tal. Aunque no estén del todo abolidas estas tradiciones, creo que no cabe duda de que se ha avanzado muchísimo en poco tiempo; al contrario que la tauromaquia, que se considere arte, o no, no deja de ser la matanza de un animal de una forma cruel.


B) Argumento 2 "Da empleo a muchas personas"

         Es cierto. Pero visto así, hagamos cosas inmorales para dar empleo a la gente. ¡Roben, ensucien las calles, hagamos prospecciones! (ejem). Nos hemos convertido en una sociedad muy avanzada cultural e intelectualmente, pero donde un empleo, fruto de la orden social de "cómo debo dirigir mi vida para sobrevivir", lo hemos puesto delante de lo que consideramos un valor. Cada uno tiene valores diferentes, es cierto, pero creo que hoy en día, la mayor parte de la población tachamos de "inhumanos" a los dueños de esos pobres animales que son maltratados hasta su muerte. Entonces.. ¿qué pasa con los toros? Yo pensé que las corridas de los mismos eran crueles.. hasta que vi "El toro júbilo":


No podría trabajar en algo sabiendo que estoy cometiendo un acto "clandestino ante la ley": el maltrato animal, o, sin tener en cuenta la ley, algo tan básico como "quitar una vida" o "crear un sufrimiento innecesario".

C) Argumento 3. "Los toros también se matan para servir como alimento y en peores condiciones"

       No pretendo justificar el maltrato a estos animales cuando su fin no es un espectáculo sino un alimento. Reconozco que puede ser muchísimo peor y estoy en contra totalmente de ello. Estoy a favor de ser omnívoro pero NO de la forma de la que se consigue serlo. No obstante, ambos son muestras de tortura. Creo que la gente se ofusca más con la tauromaquia porque su fin en un fin lúdico: entretener a la gente, hacer creer que eso está bien... Y eso de que "El Toro de Vega" se cuida muy bien hasta su muerte no lo niego, pero me parece un fin absurdo. Muchos ganaderos también alimenta bien a sus animales pero con un fin de supervivencia, no para hacer una fiesta.

      Lo siento, pero no puedo tomar esto como arte. Si lo analizamos como un modelo de caja negra, vemos que al fin y al cabo es una "batalla" entre una o unas personas y un toro en el que por lo general, el toro siempre es derrotado de la forma más cruel. ¿No es hora ya de abrir los ojos? ¿No es hora de abolir una tradición? Digan lo que digan, es muerte por gusto, por placer. No sé como pagan tanto por ver un ser morir. 

          Sin comentarios. ¿En serio esto es arte? Contrastando muchas definiciones, el arte, en resumidas cuentas, es la interpretación de los sentimientos o emociones de un autor plasmados en materiales. Muchos seguidores se asustan cuando llaman "asesino" (refiriéndose a la acción de matar de forma cruel) a un torero. Si llevamos la tauromaquia a la definición, sustituiríamos "torero" por "autor", y "toro" por "material". Este es el resultado. Interpreten el arte de "qué quería expresar el 'autor'".

domingo, 10 de agosto de 2014

Excusas universales que crean corrupción en nuestra esencia

Hay comportamientos cotidianos en nuestro día a día que nunca entenderé. 

Nacemos ligados al amor, ligados al dolor, a la muerte, a la felicidad, a la más profunda penumbra... nacemos ligados a los amaneceres, a los atardeceres, a los días despejados y a los más feroces vientos... Sin embargo, estamos ligados socialmente a algo que es inalienable: el que nos hagan daño.

Curiosamente, hoy en día muchos de nosotros hemos culturizado que no es inalienable, que el dolor lo podemos pasar, bueno, no exactamente, quiero decir que el daño que nos hagan una vez, lo haremos el doble de doloroso en un futuro a un desconocido inocente que se nos ponga en medio. Y hablo del dolor consentido, el consciente, del que se induce, del que se saca una "satisfacción" fantasma tras hacerlo. Hacer ese daño, queriendo, sí es el que me preocupa.

Esto viene de frases tipo: "hago X cosa porque a mí me hicieron daño" o "aquí, o pisas o te pisan". Entiendo que en tu pasado lo hayas pasado fatal, ya te hayan hecho daño queriendo, sin querer, tú mismo, una situación... pero no puedes achacar al futuro excusas que hagan estructura de tu mal acto. ¿Por qué rencor...? ¿Por qué guardar algo que nos hace daño y nos hace hacerlo...? 

La vida no va ni de pisar ni de que te pisen. Créanme que no estoy segura de muchas cosas, pero de lo que sí lo estoy es de que es muy triste llegar a lo más alto creando una escalera de personas... me refiero, es repugnante alcanzar una meta o quererte a ti mismo haciendo sentir mal a los demás... "por cada insulto que de, es un punto más para mí". ¿En serio? ¿No vamos de valientes, de confidentes con nosotros mismos...? ¿Por qué esa necesidad? ¿No eres capaz de llegar tú solo? Eso es mucho más doloroso que cualquier insulto o menosprecio que puedas hacer a alguien...

Es muy comprensible que tras el daño recibido nuestra conducta sufra un cambio a la hora de confiar, a la hora de actuar... pero, como ya he comentado en otras entradas.. hay algo que nunca perderemos: nuestra esencia. Y son esas excusas universales las que la están corrompiendo... Hacer daño a alguien a posta y sentirse satisfecho no tiene ninguna excusa cuando nos pregunten por qué.

Y es que estamos perdiendo el criterio moral... el criterio ético... estamos sobrevalorando el criterio social... preguntándonos qué más da si no alcanzamos nuestros sueños porque "muy pocas personas llegan a ello, yo soy una del gran porcentaje que no llega" o algo tan machacado desde que somos pequeños que creo que son los ejemplos más claros...
"Los niños no lloran", "las niñas son coquetas", "sé recatada", "sé una señorita", "sé un hombre", "azul", "rosa"... puras normas sociales que crean corrupción en nuestra esencia.

Recuerda: TU LIBERTAD ACABA DONDE LA DEL OTRO EMPIEZA

martes, 8 de julio de 2014

No todos los espectadores son de películas románticas

Creo que todos tenemos una sensación en común, pero que no sabemos que es común porque nos da miedo decirla.

Es la sensación de sentirse único y especial.

Esta sensación viene de decir algo que piensas que se opone una idea concebida por la sociedad y recibes del receptor alguna exclamación alterada como "¿pero qué dices? ¿estás loco?" o "¿cómo puedes pensar así? ¡estás muy equivocado!". Quizás al oír estas expresiones nos sintamos un poco inferior por no estar de acuerdo con lo "cotidiano", pero siempre nos reconforta el saber que estemos equivocados o no, defendemos una idea ajena al rebaño de "ovejitas sociales". Además, de diferentes hábitos o habilidades que podemos hacer y nos hace sentir diferentes, únicos, especiales.

Sin embargo, llega un momento de nuestra vida... allá por el que yo ando viviendo, llámese la adolescencia, preadolescencia, juventud... en que ese sentido de sentirse especial lo ponemos en duda. Por muchos factores, pero el más influyente y con el que creo que todos estarán de acuerdo conmigo... el amor.

Ay, el amor...

Si somos correspondidos, ya no es que nos sintamos especiales, sino que nos sentimos seres de otra galaxia puestos aquí por error, pero que cumplen una función inalienable con los demás individuos. No es que ya tú o tu familia te vea especial, es que alguien ajeno a tu vida apareció y te hace sentir incluso más único de lo que te sientes.

Pero... siempre existe un pero. ¿Qué pasa cuando no somos correspondidos? Y no hablo de una vez. Hablo de una tras otra, tras otra, tras otra...  Pasan decenas de personas y ninguna te ve especial al menos la mitad que tú te ves. Entonces pones en duda... ¿No soy especial porque decenas de personas no quieren estar conmigo, ni tan si quiera mantener relación? Y aquí es cuando entran diferentes personas con sus ( a veces absurdas) frases ignorantes en algunos casos como "no te merece", "necesitas algo mejor", "buscaban cosas distintas", "éste no era para ti", "es un/a mierda de persona" y un sinfín de excusas baratas dejando por los suelos a algunas personas que quizás simplemente... no les interesas. Sin embargo prácticamente siempre es indiscutible que ataca a tu autoestima y a tu pertenencia de "ser especial"

Hoy, a todas las personas como yo que han pasado por esto quiero intentar hacerles ver que son especiales, y no un chicle social que alguien pegó bajo una mesa que viene al mundo a pasar la vida. Voy a comparar el ser especiales con las películas...

Si eres una película tipo musical... tienes que entender que los melómanos se enamorarán de ti, pero que un sordo no tendrá ningún interés en verte.

Si eres el corto de Dalí, "Un perro andaluz", tienes que entender que solo las personas observadores y analíticas se pararán a verte, mientras que las que sólo busquen entretenimiento te cortarán por el minuto 5.

Si eres una película cómica, tienes que entender que los apáticos con el mundo no tendrán problema en verte, pero no les harás nada de gracia, sin embargo, los enamorados de la vida estarán a tu lado en cada momento.

Si eres una película en 3D, sólo serás visible para aquellas personas que tengan las gafas adaptadas...

Si eres una película en blanco y negro, solo los amantes del cine antiguo disfrutarán de ti, se pasarán días y días viéndote, y, amigo, creo que son los espectadores más fieles y bonitos que tendrás... porque el cine antiguo es de esencia única.

En fin, ya seas una película dramática, una película de horror, un simple cortometraje, una película de animación, o seas lo que seas...

A cada tipo de película le corresponde un espectador que la valore, haga comentarios críticos, la observe varias veces...

Y es que, aunque de amor se hable, no todos los espectadores son de películas románticas... que es lo que todos tendemos a ser.

domingo, 29 de junio de 2014

A las cicatrices hay que coserles puntos antes de volver a jugar.

Es ilógico.

Cuando una persona sufre una anomalía en su cuerpo en alguna parte que pertenezca a lo locomotor y tiene que ser intervenida quirúrjicamente, tras la operación la movilidad se ve afectada ligeramente. Lo mismo pasa cuando tenemos un dolor incluso de estómago; nos encorvamos, caminamos más agachados, doblados, o despacio. Sin embargo, al cabo de un tiempo, dependiendo de la gravedad del mismo, volvemos a reincorporarnos a nuestra normalidad... caminamos igual que cuando somos "nosotros mismos", nuestra esencia del caminar. 

Pero... y cuando nos dañan algo más que lo físico... ¿? Nos hacen daño, nos manipulan... nos mienten... nos dicen que van a estar a nuestro lado... y al ver nuestra primera lágrima están haciendo las maletas. Te prometen un cielo soleado, pero no tienen lo que hay que tener para poder costeárselo.. y qué te dan? Nada más que un cielo de nubes, lluvia, a veces trueno... Lo barato, vamos.

Pero de este tipo de daño, al recuperarnos... nunca llegamos a volver a tener nuestra esencia, nuestro "yo"... Y qué triste...

Últimamente tengo la espalda abierta de tantas puñaladas... Tengo la mente gris de tanta palabra obscena.. Los ojos explotados de haber visto tanta salvajada... tengo el corazón apagado que difícilmente late para mantenerme viva la ilusión. Pero hay algo dentro de mí... algo natural... que me hace seguir siendo yo. Un yo que lleva conmigo desde siempre, que siempre lo estropea todo, que lo hará mal muchas veces, que ha fallado a otras personas y que ha sacado alguna que otra sonrisa... Pero... ese ser soy YO. No quiero culpar a futuros compañeros que no me conozcan en mi totalidad porque unos cuantos no encajaron suficientemente conmigo y me llegaron a hacer mucho, quizás demasiado daño en tan poco tiempo.

Es triste ver todo gris a tu alrededor, pero es emotivo ver que aún mantienes tu totalidad... También podemos compararlo a un árbol en un tsunami. Nos aferramos a él, a "nosotros", mientras que el agua, restos de objetos que te golpean, viento quizás, terremotos... te atormenten, tú sigas aferrada a tu árbol, aferrado a ti mismo. Lo fácil sería dejarse llevar, al ritmo del agua, camino a nuestra muerte personal... pero excusarlo con un "Soy así porque me hicieron daño" pero amigo... No hay nada mas duro que ser tu mismo en esta clase de mundo... pero tampoco hay nada más gratificante.

Por eso, hoy no suelto mi árbol, pero lo escalo. Porque no quiero seguir soportando ni el tsunami, ni el viento, ni los trozos de objetos que me creen estas cicatrices que me han acompañado desde hace meses... Y es cierto, si me subo al árbol... el único riesgo que corro... es que me alcance el rayo de la nostalgia... la nostalgia de esas personas a las que hoy digo adiós. 


Necesito tiempo de descanso para mí misma

viernes, 20 de junio de 2014

"Caricias inexistentes sobre la piel dura de caballos"

NO deberíamos desprendernos de nuestra vida ni rendirnos a nivel social o emocional de esos niños o adultos que parecen ser bordes, antipáticos, difíciles de llegar, reservados, muy suyos, encerrados en sí mismos. Que, al final, no son más que el resultado de una autoprotección quizás abusiva de ellos mismos que tratan de que les causen lesiones fácilmente. Son, por lo tanto, ese tipo de persona que sabemos que tiene "una coraza" y que, en algún momento, todos nosotros llegamos a tener.

Y esa es una etapa de la vida en la que muchas personas nos parecemos a los caballos. Los caballos poseen una piel bastante dura, ya que al tener una vida por lo general activa, tienen tendencia a sufrir más lesiones. Por ello, para que ellos noten que son acariciados, debemos acariciarles con mucha fuerza, pero sin hacerles daño.

He ahí la similitud. Esa coraza es la semejanza a la piel dura de los caballos. Para llegar a una persona así, solo necesitamos acariciar fuerte, para que nos sientan... 

... sientan cariño y sientan que no están solos.

sábado, 22 de febrero de 2014

Más que rosa tirando a verde.

Creo que no es demagogia decir que hay tres cosas que mueven el mundo: el amor, el sexo y el miedo. Pues de éste último quería hablar.

Crecemos con miedo. Nos educan al miedo, a la incertidumbre, a la desconfianza primordial, a ser frígidos a la hora de abrirnos con la gente que acabamos de conocer... pero... ¿por qué? He aquí la respuesta generalizada: "Porque hay gente que es mala", "porque muchas personas van a hacerte daño", "hay personas que te pueden hacer cosas horribles", "la gente te dirá X adjetivo si haces X cosa.." etc.

No es ficticio. Es tan real que desde la preadolescencia empezamos a notar quién nos conviene y quién no, quién nos hace daño y quién no... pero... ¿y si fuéramos nosotros los "hay personas que..." seguido de algún ejemplo antes mencionado? La gente se equivoca.. y hace daño, es cierto. Y nosotros también hacemos. Pero la marca que impone la sociedad sobre aquellos que "hacen daño" ya los tacha como "asesinos emocionales"-en tal caso-, sin embargo, ¿qué somos los humanos sino complejas grandes imperfecciones naturales? 

Creo que nos deberían educar no teniendo miedo a la gente porque nos pueda hacer daño, sino "desprendernos" de aquellos que lo hacen de verdad, con intención, sin disculpa, sólo por el mero hecho de hacer daño... Pero la vida es así, no nos cerremos a nadie, ni si quiera por las primeras impresiones. Si nos hacen daño pues oye, nos recuperamos. Estamos perfectamente programados para ello. Para volver a actualizarnos -cada uno con un software vital más o menos rápido y eficaz, pero lo tenemos-.

Por otra parte... veo carente de sentido el rencor hacia una persona que te ha herido (en términos cotidianos), pero, que sin embargo, se ha disculpado. Somos muy imperfectos, somos espontáneos e improvisamos cada día. Nadie tiene un guión a diario con cada coma y punto aprendidos, porque sería muy absurdo. ¿Cómo no voy a conceder el perdón a alguien que ha cometido un fallo? "¿Soy especial? ¿Nunca hago daño?". Además, el rencor sólo trae malestar interno, odio.. y al final, te acabas haciendo daño a ti mismo... pero sin embargo, ¡tú te perdonas! Algún día tú serás esa "persona que hará daño por doquier"

Por ello, padres y madres del mundo del siglo XXI, eduquen a sus hijos no en el temor de abrirse desde un principio con las personas por miedo a que les hagan daño, sino a tener un nivel bueno de orgullo y a saber perdonar, no sólo a los demás, sino a ellos mismos, porque, créanme, que fuera de los ojos de un padre, los hijos no somos tan de rosa. El caer en la vida no reside en un par de consejos, vamos a caer sí o sí y lo mejor que podemos hacer para llevar las riendas de nuestra vida de forma saludable... es perdonar, y ser perdonados.

En paz con una misma.

domingo, 9 de febrero de 2014

Esperas..

Nuestras vidas son meras esperas. Puras y cotidianas, pero cansinas, esperas...

Siempre el presente es la visión negativa de la vida, "ya vendrán tiempos mejores", decimos... y lo único que hacemos es esperar... cuando tenemos que darnos de narices con ese tiempo entre sudor y dolor muscular o emocional... buscarlo... ganárnoslo...

Siempre, inconscientemente, nos mantenemos a la expectativa de qué movimiento hará él, o qué dirá ella, para responder ante tal estímulo de nuestra espera... esperar a otras personas, a otros movimientos, a otras palabras...

Nos preparan para las esperas. Para esperar a encontrar a alguien que nos revolucione la vida, tanto para bien, como para mal. "Ya verás que no todo el mundo es tan bueno, sólo te hace falta tiempo", o "el tiempo lo cura todo"... creo que es irrefutable que somos seres en progreso de esperas en cuanto al aprendizaje social, y como tales, el paso por el tiempo nos hará ver el daño o la alegría que podemos alcanzar... pero, yo no creo en las esperas, al menos en algunos ámbitos...

No creo en esperar a realizar algo que quiera hacer pero no tenga motivación... la inspiración divina es esporádica. El tiempo social e individual quizás no sea más una invención.. es decir, las galaxias han girado durante miles de millones de años y véase aquí la referencia del tiempo... Pero ¿y nosotros? ¿que no somos más que microsegundos de una película de 2 horas desde la singularidad espacial? El tiempo está empeñado en pasar por nosotros.. pero yo decido, ahora, pasar por el tiempo, guiarlo, exprimirle cada gotita de microsegundo...  

Y hoy, sí, hoy, me corto las cadenas que me aferran a la dictadura temporal... de esperar un sí, un no, una inspiración divina, un rechazo, un aprecio, una ignorada, una admiración... para aprovechar cada microsegundo de mi vida.. aprovechar esos pocos de esa tan gran película que nos brinda la existencia.

martes, 4 de febrero de 2014

Adagio for Strings

Ella le miró. No hacía falta ni una palabra más... no sabía si sonreír, si plantar un gesto serio con ademán de correr hacia él con motivo de despedida o quedarse enroscada en las manos de esa mujer mientras el humo de la tierra con la fricción del suelo crearía una capa de un adiós quizás infinito... quizás un hasta pronto... En fin... 

Se apiadó de ella la incertidumbre de un destino desconocido, de una última agitación de palma, de una última lágrima que esbozaba, de forma casi discreta, valentía...  

La mujer sí sufría un frenesí; rabia, impotencia, desdicha al destino, despotricaba al cielo, tan fuerte, tan alto, que la misma fuerza omnipotente podría encontrarse escondiéndose de tales fechorías dirigidas a quién sabe. 

Él, desde aquel vehículo... miraba hacia atrás. Sin embargo, no era la cortina de tierra quién le separaba de, para la nación, su infructuoso presente y su quizás encariñado pasado... sino la imagen borrosa que se iba creando cuán más se alejaba esa máquina que le llevaría a un destino clandestino pero con connotaciones óbitas... Acababa de salir y ya sentía el fuego, el dolor al ver caer... ya veía las miradas inocentes y de confusión en los contrarios... ya veía todos los cuerpos desvaneciéndose como si a cámara lenta se tratase... Por ello, decidió no ver más... Sin embargo, esbozó una última sonrisa al secarse las lágrimas y ver, aún en el cristal, la marca de la mano de ella...

lunes, 6 de enero de 2014

Hay cosas de las que me alegro de carecer

Desde mi punto de vista, los celos son algo irracional, sin base lógica aparentemente. 

El amor no es sólo cariño y afecto, también, y como pilares importantes consta de confianza y respeto. Si uno de estos dos últimos, en este caso el primero se refuta a lo que antes hablábamos tratando de poner la confianza en una balanza a favor de razones sin raciocinio, se encontrará la pérdida que siempre ha temido por algo que ha "defendido", el tener a esa persona y sentir desconfianza de su alrededor o de la misma.

Nadie es de nadie, el amor es un campo más que se adhiere a nuestra vida, con la excepción que quizás nos hace un poco más feliz!! 

No dejes que ni orgullo, ni celos, ni rencor, acabe con uno de los mejores placeres de esta vida, porque no nos dan imagen de más fuerte ni que quiere más, sino de inseguridad en uno mismo, de falta de confianza en sí, y, dentro de nosotros, en primera persona, de dolor al sentirnos impotentes por dejarnos llevar por la parte cruel de la naturaleza humana... 

Y es que querer, no es poseer; nada es eterno, la vida nos lo enseñó así, cuando tengas todo controlado a cada milésima de milímetro, la muerte vendrá a desordenarnos la mente, el cuerpo y los sentimientos.