Y esa es una etapa de la vida en la que muchas personas nos parecemos a los caballos. Los caballos poseen una piel bastante dura, ya que al tener una vida por lo general activa, tienen tendencia a sufrir más lesiones. Por ello, para que ellos noten que son acariciados, debemos acariciarles con mucha fuerza, pero sin hacerles daño.
He ahí la similitud. Esa coraza es la semejanza a la piel dura de los caballos. Para llegar a una persona así, solo necesitamos acariciar fuerte, para que nos sientan...
... sientan cariño y sientan que no están solos.
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