viernes, 27 de abril de 2012

Aquí, se cierra un capítulo más.

   Ya esta. Los catorce se van. Sí sí. Parece ayer mismo cuando los cumplí, cuando ignoraba la cantidad de experiencias, emociones, momentos, gente, y demás que me esperaban en adelante. Ha sido un año movidito... Algunas cosas espero que se olviden o aprender a ignorarlas, y otras, espero que no se vayan nunca de mí. He llorado como ningún otro año... Hasta hoy. Hoy he hecho una pequeña locura. Parecerá una estupidez, una niñatada, pero es mi estupidez y es mi niñatada. 

   Hoy estuve llorando. -Sí, es muy cutre. Y probablemente vuelva a hacerlo.- Miré a la ventana. Hoy, diluvia. Sin casi ni pensarlo, así, como un arrebato, cogí mi casset de música y mi pendrive con la música de ''The Beatle's'', Edith Piaf, Led Zeppelin... etc. Abrí el ventanal que separa la terraza de mi casa interior y salí. Ahí estaba yo. Mojándome. Mientras oía a The Beatle's. Daba vueltas como una bailarina con un peso de tres kilos más por las gotas. Las gotas de lluvia reviven recuerdos. Tras las gotas de lluvia hay gente que se fue un día. Cada gota nos recuerda a algo, por lo menos a mí. No es una gran despedida a mis catorce, pero necesitaba hacer algo diferente, por muy estúpido que fuera.
  La lluvia sabía amarga. Supongo que los pensamientos amargos de ella de la humanidad se habían transformado en su sabor... 
  ¿Que por qué hice esto? Bien. Escuchaba una canción de Bob Marley. Y me vino a la mente un texto de él, específicamente, una frase.. ''Tú dices que amas la lluvia, pero coges un paraguas cuando llueve [...] Por eso es que tengo miedo cuando me dices que me amas''. Quería demostrarme a mí misma que querría todo lo que digo que quiero. Pero algo tan estúpido como dejarte empapar por millones de gotas, puede limpiar millones de impuros pensamientos. 


  No tengo mucho más que decir... Gracias a todos los granos de arena que han hecho que hoy sea yo una montaña. Gracias por soportarme y permanecer a mi lado. Os quiero.

lunes, 2 de abril de 2012

Y mientras, en lo que nos separa llamado aire...

Los aires con los que ha entrado la primavera son fríos. Son fríos tanto para mí, como para ti, como para él o ella. Las masas hacen referencia a las normas estrictas en cuanto a ellos. Hay algunas normas, que, para mí son tomadas como mitos aunque todo el mundo sigue, que nos arrastran en barrancos de esclavitud social.


Ejemplo norma. No se puede querer a alguien desde el primer día.
          ¿Quién dijo eso? Nadie puede demostrarlo. El amor es un sentimiento, no una ciencia. No es algo que se pueda demostrar que es verdad. ¡Es puro mito! Acaso, ¿una madre no quiere a su hijo nada más nacer? Eso, también es amor. ¿Por qué no puedo querer a una persona desde el primer día, sin tan si quiera mi forma de querer es como la tuya ni la de nadie? 


Después de este comienzo, el aire sigue su curso. Es un éxtasis el regalo que trae el viento de tu voz, es un ansia la cual necesito, incluso más de lo que me producía Jimi Hendrix al ver sus dedos nerviosos y dando su cien por cien en las guitarras. O casi tanto como la carta de Kurt Cobain. O el último concierto de Freddy Mercury... Pero tu voz me duele. Me dueles. Ya no me inspira a escribir, y no es por que no te quiera. Oh, no. No podría decir que no te quiero. Me duele, la gente, me duele.