Los aires con los que ha entrado la primavera son fríos. Son fríos tanto para mí, como para ti, como para él o ella. Las masas hacen referencia a las normas estrictas en cuanto a ellos. Hay algunas normas, que, para mí son tomadas como mitos aunque todo el mundo sigue, que nos arrastran en barrancos de esclavitud social.
Ejemplo norma. No se puede querer a alguien desde el primer día.
¿Quién dijo eso? Nadie puede demostrarlo. El amor es un sentimiento, no una ciencia. No es algo que se pueda demostrar que es verdad. ¡Es puro mito! Acaso, ¿una madre no quiere a su hijo nada más nacer? Eso, también es amor. ¿Por qué no puedo querer a una persona desde el primer día, sin tan si quiera mi forma de querer es como la tuya ni la de nadie?
Después de este comienzo, el aire sigue su curso. Es un éxtasis el regalo que trae el viento de tu voz, es un ansia la cual necesito, incluso más de lo que me producía Jimi Hendrix al ver sus dedos nerviosos y dando su cien por cien en las guitarras. O casi tanto como la carta de Kurt Cobain. O el último concierto de Freddy Mercury... Pero tu voz me duele. Me dueles. Ya no me inspira a escribir, y no es por que no te quiera. Oh, no. No podría decir que no te quiero. Me duele, la gente, me duele.
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