domingo, 26 de febrero de 2012

No te diré siempre, pero sí un hoy perfecto.

Nunca había mirado a alguien con tanta sensación de luminosidad y comprensión. Con tantas palabras golpeando los siempre cortos silencios, aunque largos de sensaciones y llenos de entendimientos recíprocos, que hacían que mi reloj interior se parara, mientras el reloj urbano de mi vida seguía su rumbo con normalidad. ¡Qué ingenua, no sabe qué es el amor, ni si quiera sabe lo que son los sentimientos! Me repetía a mí misma cien veces, las mismas cien veces que sonreía sin motivo aparente. 


Hasta ahora había pensado que todo lo que sentía la gente era puro azar sentimental. Pensaba, simplemente, que eran hipérboles de sentimientos alzadas, muy muy alto. Hipérboles sucumbidas al suspiro de miradas, a las famosas mariposas en el estómago, avasalladas de pensamientos puros y sinceros.


El amor es como una enfermedad, y al estar tanto tiempo contigo, me lo pegas. Puede que sea cursi, puede que a las personas que les rodea, les parezca algo vomitivo, demasiado rosa, con demasiados arco iris y demasiadas fantasías. Mientras que dos personas que se quieren, están englobadas en una misma burbuja, donde todo lo que se supone que pensaban, se resbalan al mismo tiempo que los comentarios de cualquier tipo de chusma o gente ignorante a tal sentimiento. No pensaría que nunca llegaría a tal cima.


No, no creo que exagere. No digo que sea la única vez que sienta algo así, ni que esté siempre con él metido en la cabeza, ni que lo que sienta sea para siempre, pero hoy, es lo que siento. Mañana tal vez, puede que no, y no significa, que todo lo que acabo de decir sea mentira. Simplemente somos humanos, soy aún un prototipo a serlo, estoy en la fase. Ambos lo estamos. 


Podrás dudar muchas veces de la gente, incluso dejarte llevar por ellas, pero por favor, nunca, dudes de los sentimientos de alguien si te mira a los ojos. Ni nunca dejes de ser tú. El amor no nos hace hacer cosas estúpidas. No creo que Hitler, lo que hizo, lo hiciera por 'amor'. Hacer una guerra por tan sólo querer matar, sin motivos de supervivencia, es una estupidez, incluso algo más rutinario como odiar a alguien, o envidiar, es una estupidez. Tristemente, estamos tan acostumbrados a las estupideces de la avaricia, de la envidia, que lo vemos como algo normal. Y yo misma sé que a veces es inevitable sentirlo. 


Este texto, no es ninguna estupidez, es un sentimiento, como otro. Un sentimiento, encima, que me hace ser un poco más feliz como a muchísimas otras personas. No digo que sea el centro de mí. No quiero romper mi rutina completamente por la dedicación a tal, pero sí me gusta convivir con él, sentir que tienes a alguien que te quiere o ha querido hasta el día de hoy. No tengas miedo a las prisas. Si tienes ganas de vivir, puedes vivirlo todo. 


Hoy nos queremos, mañana no lo sé. No es que seamos indecisos ni mentirosos, es que somos seres humanos. 

jueves, 2 de febrero de 2012

Escapes a la libertad.

+¿Pero mamá, cómo lo consigo?
-Buscando tu propia inspiración.