"Eres un gran hombre. Pero la raza humana pone a prueba a las armas del amor... qué duro. Ignoras el dolor, y, sobre todo el rencor que me quema el estómago al volar millones de mariposas radiactivas.. al sentir que ya no estás en mi vida por mis complejos, mi desgana, mi caprichería, mi ceguera.. Pero antes de cortar de raíz todo puro contacto, te envío esta carta. Quiero recordarte el 29 de enero de 1992... aquel banco... qué mágico banco. Te miraba, mi mente dudaba si harías lo mismo, pero no había ni ademán de tan si quiera intento de una mirada por parte tuya.
Pensé que nunca te fijarías en una chica como yo... y la verdad es que no sé como lo hiciste. Aún estoy perpleja por tu elección... o la de tu corazón. Pero pasó. Simple y llanamente sucedió... y ahí me cambió la vida por completo. Veo lo que fuimos.. lo que éramos, la magia que repartíamos entre nosotros y la que creábamos en la sociedad... magia que el mago Destino arrebató cruelmente. Cuesta deshacerse de lo que uno siempre quiere.
Muchas veces somos egoístas, pensamos que no nos hace falta algo hasta que lo botamos a la papelera... entonces, un día, nos acordamos de ese 'algo' y corremos a buscarlo. Y lo encontramos... pero... roto, desgarrado, imposible de volver a juntarlo. Hubo un día clave que desencadenó esta p*** m*****... un 3 de febrero.. un maldito TRES de febrero, pero del año siguiente. Un miedo de la infancia, que al parecer estaba muerto, resultó estar en coma y avivarse como incendio en una ola de calor... los miedos, los putos miedos. Un miedo que no tenía que ver nada con nosotros... pero que me trastornó... los miedos son golpes fuertes de la vida.. y más cuando se transforman en fobias.
Es cierto que nunca fui gran amante del amor, pero siempre estaba en mí presente.. me había dañado tanto. Pero el miedo y mis complejos con mi ser me achicaban.. cada vez más.. y más... y más... hasta que me volví demasiado pequeña para quererte. Y mi amor, a la par, se volvió de mi tamaño. ¿A quién iba a querer sin antes quererme a mí misma? Aún así, te quería... pero no era partidaria de seguir amargándote... Sin embargo, no puedo echarme la culpa, las cosas en la vida pasan. Todo se supera..
Doy gracias al mundo por ponerte a mi lado... pero también le guardo rencor por arrebatarte tan rápido. Ojalá cuando oyera un autobús se oyera un timbre al momento... esa parada está tan cerca de mi casa que fácilmente llegabas... Ojalá desde mi habitación, se oyera tu voz conversando con los presentes en el salón y contiguamente vinieras.. Ojalá un buenas noches como la luna, o un buenos días como el sol... Ojalá otro "te amo"... ojalá, me quisieras. Pero supongo, que si te quiero, debería alejarme de ti. Quizás nos volvamos a cruzar, alguna vez... pero por ahora, hasta aquí, nuestro último contacto..."