Hay comportamientos cotidianos en nuestro día a día que nunca entenderé.
Nacemos ligados al amor, ligados al dolor, a la muerte, a la felicidad, a la más profunda penumbra... nacemos ligados a los amaneceres, a los atardeceres, a los días despejados y a los más feroces vientos... Sin embargo, estamos ligados socialmente a algo que es inalienable: el que nos hagan daño.
Curiosamente, hoy en día muchos de nosotros hemos culturizado que no es inalienable, que el dolor lo podemos pasar, bueno, no exactamente, quiero decir que el daño que nos hagan una vez, lo haremos el doble de doloroso en un futuro a un desconocido inocente que se nos ponga en medio. Y hablo del dolor consentido, el consciente, del que se induce, del que se saca una "satisfacción" fantasma tras hacerlo. Hacer ese daño, queriendo, sí es el que me preocupa.
Esto viene de frases tipo: "hago X cosa porque a mí me hicieron daño" o "aquí, o pisas o te pisan". Entiendo que en tu pasado lo hayas pasado fatal, ya te hayan hecho daño queriendo, sin querer, tú mismo, una situación... pero no puedes achacar al futuro excusas que hagan estructura de tu mal acto. ¿Por qué rencor...? ¿Por qué guardar algo que nos hace daño y nos hace hacerlo...?
La vida no va ni de pisar ni de que te pisen. Créanme que no estoy segura de muchas cosas, pero de lo que sí lo estoy es de que es muy triste llegar a lo más alto creando una escalera de personas... me refiero, es repugnante alcanzar una meta o quererte a ti mismo haciendo sentir mal a los demás... "por cada insulto que de, es un punto más para mí". ¿En serio? ¿No vamos de valientes, de confidentes con nosotros mismos...? ¿Por qué esa necesidad? ¿No eres capaz de llegar tú solo? Eso es mucho más doloroso que cualquier insulto o menosprecio que puedas hacer a alguien...
Es muy comprensible que tras el daño recibido nuestra conducta sufra un cambio a la hora de confiar, a la hora de actuar... pero, como ya he comentado en otras entradas.. hay algo que nunca perderemos: nuestra esencia. Y son esas excusas universales las que la están corrompiendo... Hacer daño a alguien a posta y sentirse satisfecho no tiene ninguna excusa cuando nos pregunten por qué.
Y es que estamos perdiendo el criterio moral... el criterio ético... estamos sobrevalorando el criterio social... preguntándonos qué más da si no alcanzamos nuestros sueños porque "muy pocas personas llegan a ello, yo soy una del gran porcentaje que no llega" o algo tan machacado desde que somos pequeños que creo que son los ejemplos más claros...
"Los niños no lloran", "las niñas son coquetas", "sé recatada", "sé una señorita", "sé un hombre", "azul", "rosa"... puras normas sociales que crean corrupción en nuestra esencia.
Recuerda: TU LIBERTAD ACABA DONDE LA DEL OTRO EMPIEZA