domingo, 9 de febrero de 2014

Esperas..

Nuestras vidas son meras esperas. Puras y cotidianas, pero cansinas, esperas...

Siempre el presente es la visión negativa de la vida, "ya vendrán tiempos mejores", decimos... y lo único que hacemos es esperar... cuando tenemos que darnos de narices con ese tiempo entre sudor y dolor muscular o emocional... buscarlo... ganárnoslo...

Siempre, inconscientemente, nos mantenemos a la expectativa de qué movimiento hará él, o qué dirá ella, para responder ante tal estímulo de nuestra espera... esperar a otras personas, a otros movimientos, a otras palabras...

Nos preparan para las esperas. Para esperar a encontrar a alguien que nos revolucione la vida, tanto para bien, como para mal. "Ya verás que no todo el mundo es tan bueno, sólo te hace falta tiempo", o "el tiempo lo cura todo"... creo que es irrefutable que somos seres en progreso de esperas en cuanto al aprendizaje social, y como tales, el paso por el tiempo nos hará ver el daño o la alegría que podemos alcanzar... pero, yo no creo en las esperas, al menos en algunos ámbitos...

No creo en esperar a realizar algo que quiera hacer pero no tenga motivación... la inspiración divina es esporádica. El tiempo social e individual quizás no sea más una invención.. es decir, las galaxias han girado durante miles de millones de años y véase aquí la referencia del tiempo... Pero ¿y nosotros? ¿que no somos más que microsegundos de una película de 2 horas desde la singularidad espacial? El tiempo está empeñado en pasar por nosotros.. pero yo decido, ahora, pasar por el tiempo, guiarlo, exprimirle cada gotita de microsegundo...  

Y hoy, sí, hoy, me corto las cadenas que me aferran a la dictadura temporal... de esperar un sí, un no, una inspiración divina, un rechazo, un aprecio, una ignorada, una admiración... para aprovechar cada microsegundo de mi vida.. aprovechar esos pocos de esa tan gran película que nos brinda la existencia.

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