Somos interrogaciones abiertas que esperan reunirse con una interrogación cerrada. De eso va la vida, de buscar interrogaciones cerradas. Y es que cuando estás a punto de tomar decisiones... te miras al espejo y sólo ves eso. Una gran interrogación abierta. No hablo de un espejo normal, por dios, hablo de un espejo cognitivo de uno mismo, que nos conoce más que nosotros mismos.
Basándome en el empirismo que muchos adjudican a la vida... he de decir que no soy partidaria de guiarte por el corazón. Ya lo decía la madre de Marcos en 'Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo'; el corazón está sobrevalorado. La gente debería sentir más con el esófago o con otras partes del cuerpo. Para mí la parte que deberíamos sentir más es la nariz. Sí, la nariz. Es con lo que tropezamos al besar a alguien, lo que permite saber si algo es bueno o malo mediante el olfato... La que permite inspirar fuertemente ante las pequeñas y grandes decisiones, o ante una mala noticia, o ante un momento antes de subir al escenario.
Y es que tenemos tantas posibilidades de cada opción...
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