Creo que pocas personas saben realmente a lo que me refiero cuando digo que he sido concebida con un corazón nauseabundo. Un corazón impredecible, que transporta cada gota de sangre llena de dolor, sensibilidad, azar, impulsividad hasta la mismísima punta de los dedos de mi pie. Creo que todo el mundo sabe que esa sangre es venenosa, y creo que escribir, escuchar música y desahogarme con dos o tres personas amarillas es mi propia diálisis para limpiar esa sangre.
Hablo desde lo más profundo de mi melancólica alma envenenada de irracionalidad y contrariedad, me causaba tanta euforia -cual éxtasis- causar amor en la gente que me dejé de producir amor a mí misma. Pero a la vez soy muy narcisista. Creo que soy una persona-cebolla. En el fondo creo que todos los somos, y no soy la única que se señala a sí mism@ con esta entrada. Sé que no soy la primera que la hace, ni seré la última. . Yo creo en las almas envenenadas. No sé por qué existen. No deberían. Hacen daño. Pero... ¿qué pasa cuando tienes un corazón nauseabundo, un alma envenenada.
No quiero recordarme. Ni si quiera me echo de menos porque nunca he llegado a ser yo. A todo el mundo le sale un 'yo real' de vez en cuando. Ese de vez en cuando se transcurre en tu casa, a solas. El 'yo real' lo aplico como el 'quién soy' de estar por casa. Sin maquillaje, sin arreglos, tranquila, sin peinar... Al natural, como la forma de ser que debido a nervios repentinos mentales o emocionales, que son tan pequeños que no llegamos a sentir no permitimos que los demás vean nuestro yo de estar por casa.
Soy de esa minoría casi inexistente que sabe lo que es la inestabilidad emocional. Es bastante cruel cuanto a nosotros se refiere. Cada persona te define de una manera diferente.. pero eso sí, en los defectos están todos de acuerdo. No te controlas a ti misma. Es como estar drogada todo el tiempo. En un momento estás eufórica como pasiva, pasas de amar con locura a desear estar libre. Pasas de vivir en esta realidad a evadirte con tan sólo el primer pentagrama de una canción de tu grupo favorito. A veces duele saber que la gente es sincera con lo que critica sobre mí - a favor o contra - y tengo que aceptarlo... porque es la imagen que doy, pero no la que soy. Es decir, en verdad... ¿nadie me conoce? Creo que me deberían sorprender en mi casa a escondidas, con mi forma de ser de 'estar por casa'.
Llega lo nostálgico. Una agarrada de mano o un guiño por detrás del espejo. Sin embargo aún me hacen falta muchos recuerdos de muchas personas. Dormir. Junto a ellos. Verlos volver a la vida. Lo bonito para mí no es dormir.. sino despertarse. Siempre me ha gustado despertarme con la persiana abierta, con mi cuarto iluminado y eso sí, sin alergia. Pero puede que ahora haya creado otro tipo de alergia que no es al polvo de la almohada.
... Alergia a mí misma. A mi capa exterior. A la que todo el mundo ve y yo siento como, poco a poco, me va desgarrando, mezclándose mi alma envenenada, mi corazón nauseabundo... y bueno, mi mente, lo único que sigue siendo yo en estas últimas líneas.
Entonces... no sé qué título ponerle a mi vida. Escribirla es sencilla. Contarla, también... Pero los títulos siempre son lo más difícil.
No sé si es empatía o somos dos gotas de agua. Pero en definitiva, me ha encantado.
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