Anochece, empezando por el final
finalizando en el principio de otro tú.
Fascinante, notorio, como una clavada de estaca,
en ese momento tan imparcial que a penas sientes cosquilleo, suavidad.
Te sumerges en el viejo mundo,
Viejo para aquellos cuya piel se ha desquebrajado del asfalto de haber caído al intentar volar.
Viejo, para aquellos que empeñaron sus ilusiones en quiebras dirigidas a la muerte del alma.
Viejo, para aquellos que pusieron su amor de alquiler con opción a compra, que acabó en fraude de permuta, en quebraderos de miles de tús.
Ese viejo mundo, de piel dura, de cuero. Ese viejo mundo que te inunda de quizás, de podrías, de inciertos.
Soledad se acuesta contigo. Otra noche de sexo vacío, frío. Como tu envoltura de cuero. Te deja gélido y sabes como despecharla. Pero no lo haces.
La falta de inspiración te va degenerando,
La falta de amor te va degenerando, la falta de ti, te va carcomiendo.
Cada vez menos tú, cada vez más ellos. Un “Carmina Burana” que te mata por dentro.
Cerrar. Razonar, llegar al jamás. A tu propio patriarcado pseudomoral, a tu disonancia autoengañada. A tu dictadura autoproclamada. A tu haz de derechas contigo mismo, a tu privatización, a tu egoísmo. Capaz de bloquearme con el candado más poderoso que no es ese que tu mirada. Que pide socorro pero que tiene un muro hecho de prejuicio, de miedo, quizá a ti mismo, a mí. Quizá te necesites más que a mí. Me llamas. Tu voz suplica, pero tú no quieres. Discordancia de nuevo entre tu otro tú.
Los martes y 13 dejaron de existir para siempre en ti. En nosotros, en todos los noes. No des vida a murciélagos trajinadores de suburbia en ti. Hazlos volar, contrólalos.
Lo perfecto creías que era que sonara el canon en tu miércoles 19. Lo perfecto es que esta noche, que atardece y amanece, te debas a ti mismo, te suenes a ti mismo. Te resultes familiar. Salir de una Noruega invernal de 24 horas, llegar a tu archipiélago de sinceridad. Romper las bombas y dejarlas en arena. Sentir como la energía bélica reside en tus pies: bélico de sangre, de sueños, fugaz.
Como tú esta noche, arriba.
Fugaz, como la esperanza en ti mismo.
Créete. Créate. Créame.
Vuelve.
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