jueves, 11 de agosto de 2011

quizás.

Quizás me corroa la rabia cuando intente entender por qué te fuiste,
quizás los olmos dejen de ondear junto al viento, preferidos por la suavidad de la calma.

Quizás el agua de los ríos se detenga, 
y mi reflejo en ella se disuelva,
quizás las estrellas decidan apagarse, 
quizás decidan prenderse algunas nuevas. 

Quizás los niños ya no lloren; aunque razones siempre quedan,
Quizás vuelva del camino, quizás lo evite alguna piedra.

Quizás los pastores aborrescan las nuevas églogas,
quizás el mar por un tiempo se detenga,
quizás sea yo la razón por la que te fuiste,
quizás lo sea ella.

Quizás los pájaros no vuelvan a piar,
sucumbidos en sí por la cólera,
quizás las gaviotas no vuelvan a cantar,
quizás la rabia negra, les pueda.


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