jueves, 3 de noviembre de 2011

Sólo polos opuestos.

Sabes como soy. Sabes que no pienso en nada igual a ti, ni nada igual a nadie. Tengo un río proveniente de una vertiente a muchísimos kilómetros de ti y lo sabes. Sabes que desembocaré en aguas índicas mientras que tú desembocarás en aguas del Atlántico. Soy de agua dulce, tú de agua salada. 


Estás acostumbrado a llevar muchos peces en ti, mientras que yo estoy condenada a una parte del año en sequía. Yo voy a mis anchas, solitaria en valles verdes, húmedos y tricolores, mientras que tú te encuentras en un bosque denso, oscuro y pobre rodeado de lagos donde en algunos de ellos parte de ti irá a parar. Cuando llegues al océano, sólo quedará una poca parte de tu ego, de tu fama con tu falso éxito que piensas que has adquirido. Tendrás muchísimos más ríos a tu alrededor en los que muchos desembocarán en ti, pero llegarás sólo, tal como tu y yo empezamos, llegarás sólo al océano. Sin saber qué dirección ir. 


Puede que te encuentre en el mar, pero al fin y al cabo, tú y yo siempre vinimos de ríos diferentes, de aguas diferentes. Somos lo mismo, pero distinto.
Soy de agua dulce y tú, de agua salada.





Puede que yo sea la melodía y tú la letra. Puede que sean las trompetas quienes harán sonar nuestros últimos momentos. Puede que yo sea tan sólo una triada, y tú seas una séptima mayor. Puede que aunque parezcamos lo mismo, sonamos diferente. Puede que salte en conciertos de heavy, y al mismo tiempo llore con un bolero en una playa cubierta por las cortinas del invierno. Puede que tú seas ese simple cantante de pop comercial, que sólo canta para agradar a las masas, aunque en realidad no muestre lo que tú eres.


Puede que yo sea la guerra. Puede que yo provoque las lágrimas, el odio, el temor a salir, el furor hacia uno mismo. Puede que tú seas la paz, e intentes frenarme, aunque tengas que pasar por todo lo que yo hago.

Quizás, yo sea una estrella que hoy mismo explotará allá arriba. Quizás me esparza en millones y millones de pedazos, y quizás entre las matas de polvo nunca llegues a conocerme. O quizás seas el sol, y verás en todo momento mis movimientos. O la luna. Un cuerpo mismo celeste. 


Pasarán muchas tormentas, y aunque me impregne de toda agua caída sobre mí, y aunque no estés a mi lado para secarme, y aunque los rayos atrofien mi futuro, miraré hacia delante.


     Somos completamente diferentes. Las mismas cosas, pero distintas. Somos ríos que se encontraran al desembocar, pero siempre seremos de aguas diferentes. Seremos música que se oirá casi igual, pero igualmente, sonará diferente. Seré una estrella que casi tu vista no pueda alcanzar. O quizás seas el sol, pero seremos diferentes.



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